Una mala semana

He roto un pantalón tejano. Por debajo del bolsillo trasero. Manda huevos.
Se ha roto mi pinza del pelo. Normal, la compré hace 5 años. Parece insignificante, pero no, todo suma.
He pintado de bolígrafo rojo mi otro pantalón tejano. Me pasa por tonta.

No tengo ni más tejanos ni más pinzas. Tocará ir de compras. Con lo que me gusta.
Y para colmo, en el trabajo se sondea la posibilidad de dar soporte a partir de las 8:00. Lo que me faltaba.

Una mala semana. Y aún no ha acabado. No pierdo la esperanza de que no empeore.

Muchas gracias a todos!

Ya se que estamos de vacaciones, y que deberiamos estar tomando todo el sol que podamos, pero es que uno puede llegar a estar saturado de sol (si, ya se nos habia olvidado lo que era eso) y no queriamos dejar pasar demasiado tiempo para escribir unas palabras de agradecimiento a todos los que colaboraron a hacer de nuestra boda una ocasion unica, ahora que las sensaciones de ese dia todavia estan frescas.

A todos los hicisteis el esfuerzo de venir al gran evento, el sitio era muy bonito pero estaba realmente lejos de todo, asi que tanto para los que vinisteis del otro lado del charco, como para los que vivis en la piel de toro me imagino que el viaje fue duro, muchas gracias.

A los que por diversos motivos no pudisteis venir, pero nos habeis apoyado y ayudado incluso en la organizacion, muchas gracias.

A los que ni siquiera nos conocen mas que por las paranoias que explicamos en este espacio, y aun asi nos han hecho llegar sus palabras de animo, muchas gracias.

Espero que todos hayais disfrutado de un dia gran dia, como nosotros hicimos, y que tengais alguna experiencia unica para contar (me consta que algunos la tienen 🙂 ) de ese dia, como nosotros tenemos.

Y para los que no lo vivisteis, pronto habra una tonelada de fotos para que podais ver alguno de esos momentos unicos, sabemos que no sera lo mismo, claro, pero sera lo mas parecido 🙂

Un gran abrazo,

bea y txema

 

Odisea III: El moreno

Hace tiempo que decidí que tendría que ponerme morena para el día de la boda. Y como por estos lares no se puede decir que el sol caliente demasiado, no confié en obtener un moreno natural y opté por buscar un plan B.

Así fue como probé el fake tan del que tan fans son las irlandesas. Con un poco de respeto (si hubiérais visto las irlandesas lucir la piel naranja butano a trozos lo entenderíais) compré una mousse y la estuve usando a diario por espacio de una semana. Por si acaso, no probé en ninguna zona susceptible de ser vista por el público. He de decir que escogí bien la marca, la piel se quedó de un color estupendo y uniforme, sin roales.

Si alguno leyendo esto se anima a probarlo que sepa que hay algunas cosas a tener en cuenta:

  • Primero, destiñe. Recien puesta y hasta que se seca mancha cualquier cosa que toque. Nada que un buen lavado no arregle. Una vez está seca, también puede manchar, sobretodo en las zonas donde está en contacto con la ropa interior, y cómo no, las sábanas. Basta que sudes un poco para que destiña. Más tarde tuve noticias de alguna otra marca que según parece no destiñe, pero no la he llegado a probar, con una prueba de fake tan como le llaman por aquí, he tenido suficiente 😀
  • Y segundo, tarda unas 2 semanas en eliminarse el producto de la piel, y durante ese tiempo no se va uniformemente si no a clapas. Mucho cuidado también con pringar las uñas, preferentemente las de los pies, no se va.

Una vez probado el plan B, traté de poner en práctica el plan A. Esto es, aprovechar que la semana santa la pasamos en España para ponerme bien morena y mantener el moreno hasta el día de la boda a base de rayos UVA. No soy una gran fan de los UVA, pero no hay otra cosa.

Dado que en semana santa no hizo mucho calor, de hecho hasta nos llovió, empece las sesiones de sunbath con un mes y medio de antelación. A 5/6 minutos por sesión tardé 5 sesiones en empezar a coger color. A estas alturas tengo un moreno decente y saludable, y me faltan 3 sesiones más para acabar el pack de 1,5 horas.

Tengo que admitir que los rayos funcionan, y ¡menos mal! no tenía ganas de ir en la luna de miel con un aspeto de ir pelándome a trozos la verdad, muy poco estético 🙂

Odisea II: Complementos

Después de un paréntesis vuelvo a la carga. Esta vez se trabata de encontrar esos complementos que todo vestido de novia requiere. La complicación viene cuando tienen que ser adecuados al maravilloso vestido que ya tengo.

Desde que tengo el vestido, he estado pateándome toda tienda subsceptible de tener algo que encajara con los colores y el estilo que necesito. He recorrido el centro de Dublin, Dundrum y numerosos pueblos (de aquí y parte del extranjero) a la caza y captura. No os podéis imaginar las veces que me he maldecido a mí misma por no cojer un vestido más tradicional, menos colorido, más fácil de conjuntar… en definitiva: más blanco 😀 Ya sé que muchas no me creeréis, pero ha sido mucho peor que la búsqueda de los zapatos. Lo prometo.

Y si hoy estoy escribiendo este post, es porque veo la luz. Hoy he ido a un taller pequeñito, cerca de mi trabajo que me ha encontrado una compañera, donde hacen piezas a medida. Así que he estado hablando con Aisling, la chica que lleva el taller, que estaba encantada de poder trabajar con colores fuera de lo habitual. Estuvimos como una hora decidiendo el diseño y la composición de colores de todas las piezas: collar, pendientes y detalles para el pelo. Agotador pero mereció la pena. Otra cosa que me quito de encima.

Así que al final hecho a medida y lo mejor es que ¡lo va a tener listo en una semana! No puedo pedir más. Y con esto acaba otro capítulo de mi odisea particular.

Happy Leap Year Day!!

Siguiendo una bonita y presunta tradición irlandesa/inglesa, no podía desperdiciar la ocasión para pedirle a mi media naranaja que se case conmigo. Y… ¡Oh, sorpresa! me ha dicho que sí. Acaba de perder una ocasión única para desdecirse 😉 Y además me asegura que también me regalará el vestido de seda ¡¡Ole ole !! 🙂

Por otras casualidades de la vida, estamos en el año de la rata y se considera una buena época para casarse. Sólo espero que la combinación Rata-Tigre nos sea propicia 🙂 Y si no lo es, que el año rata lo compense. Y si el horóscopo chino no nos da cancha seguiremos el occidental; o no, ya veremos.

No está mal, teniendo en cuenta que no creo en horóscopos, intervenciones divinas ni supersticiones varias (más que nada, porque da muy mala suerte). Como veis sigo fiel a mi lema vive tus contradicciones 😀

Odisea I. El vestido (II)

Pues tal como ha comentado ya txema, el viernes nos dirigimos la bonita población de Ballybofey, Donegal Co.

(Nota: Este es un post largo, y es así porque me da la gana, porque lo escribo yo en mi blog y porque más largo fué vivirlo)

Llegamos a mediodía, descargamos en el B&B, comimos y nos dirigimos a la tienda. Esta vez acudí a la cita yo sola. Se trataba de ajustarme el vestido.

– ¿Traes los zapatos y la ropa interior?

– Sí.

Me lo pruebo y ya noto los primeros síntomas, me empieza a doler la hernia. Un dolor intenso acompañado de mi habitual hipo. A la costurera le hace gracia. Empieza el baile. Coge de aquí, suelta de allá, la parte de atrás te la estiro/encojo… Empiezo a tener calor, sudores. Aguanto como puedo hasta que la señora coloca el último alfiler y le suelto que me tengo que sentar.

– ¿Estás bien?

– Sí, sólo tengo calor.

Me enciende el ventilador, y parece que funciona pero no, es tarde; le pido vehementemente que me quite el traje, que me lo quite!!… Efectivamente, ya no me encuentro bien. Estoy temiendo por el tinte… La señora llama apresuradamente a la otra chica que me ayuda a quitarme el traje con sus alfileres mientras ella sale corriendo. Al poco vuelve con una bolsa de plástico, de la que hago uso. No mucho, lo justo para morirme de la verguenza de haber podido. Me disculpo por el show y me voy.

Lo peor no es eso, lo pero es que a la hora y media tuve que volver a por el vestido ya arreglado. «¿Estas bien? -sí, sí mucho mejor.» Me disculpo de nuevo, ahora sí ya con la verguenza asomando, y vuelta a empezar. Me pruebo el traje y no me gusta como lo han dejado.

– Me lo piso.

– Pues más corto no quedará bien ¿de qué tipo es el suelo de la iglesia? ¿moqueta o parquet?

-¡¡¿¿??!! (me ahorro contestar lo de la iglesia) De piedra.

Me hacen desfilar por el parquet y llegamos a un acuerdo. Siguiente punto, el adorno que tiene que coser al vestido: no me gusta cómo queda. Así que empieza una conversación para besugos: yo le cuento cómo quiero que quede, y ella me contesta, algo, indescifrable; repítase el bucle hasta que la niña está más o menos contenta con el resultado. De locos. No descarto acabar recosiéndolo yo misma.

CandleA pesar de todo, no fue una muy mala experiencia, las chicas fueron muy amables, deben estar acostumbradas a todo. Metieron el traje dentro de 2 bolsas a falta de una, importante detalle para que no traspase el color. Me regalaron un detalle (una liga con el lacito azul y una vela con olor a wedding day!! -que por cierto huele muy bien, como por otra parte era de esperar) y me pidieron que les enviara una foto de la boda. Para mí que creen que estoy embarazada, y dudan de que me pueda poner ese traje para entonces. Sí, ya sé, soy muy mala y muy malpensada… pero qué se le va a hacer, a mí me educaron así, a ver las noticias buscando qué es lo que no cuentan. Y eso es aplicable a todo en esta vida.

Conclusiones: Sabía que no me gusta comprar, sabía que sería difícil, pero sobretodo sabía que el pollo al curry no era buena idea 🙂

P.D: Martín, si has llegado hasta aquí no quiero quejas, quien avisa no es traidor.

Odisea I. El vestido (I)

En realidad este post tendría que haberlo escrito hace semanas, pero es que he tenido trabajo y esas cosas 😉

Voy a ver si resumo un poco la historia hasta ahora.La cosa empezó en verano, mirando vestidos por internet me encapriché de un par de modelos de un diseñador belga. Es lo que tiene buscar por la red. Por suerte, hay unas cuantas tiendas en Irlanda que son distribuidores del tipo éste, así que tras mucho darle vueltas y, habiendo descartado la opción de comprar el vestido por internet (sin probárselo es arriesgado), tuve que hacer de tripas corazón y lanzarme a la tarea que más pereza me ha dado en todo el proceso: ir de tiendas de vestidos de boda.

Un compañera de trabajo muy amable, me ayudó llamando a un par de tiendas de Irlanda que tenían ese diseñador en cuestión: una en Dublín (bueno, en Saagart) y otra en Donegal. Menos mal que llamó ella, porque me dijo que a la señora de Donegal le había costado un montón entenderla (y mi compañera es de Galway). Si llego a llamar yo lo flipo. La mala noticia es que en ninguna de las dos tenía el modelo concreto que a mí me gustaba, pero tenían otros modelos parecidos del mismo diseñador, así que pedí cita para ir a la tienda de Saagart a probármelos. Y allí que me fui. Por suerte Bea y Rocío me acompañaron (pena que Carlota estuviera pocha y no se pudo sumar) ¡Muchas gracias! porque yo sola no hubiera podido.

Me probé como ¿una docena? y a todos les encontraba pegas. Más que nada que es jodido de imaginar cómo te quedaría cuando estás bailando dentro de una talla 12, con un retoque aquí y allí. Entre las curiosidades, me probé un vestido que en nada se parecía a la idea que tenía, y que contra todo pronóstico (bueno, está bien, contra todo mi pronóstico) me quedaba divino de la muerte. Me hizo dudar de que mi idea fuera la adecuada. Cuando me probé unos cuantos y varios me quedaban bien, empecé a panicar como una posesa, cualquiera diría que me estaba dando cuenta en ese mismo momento que me casaba. En cuanto me puse mis tejanos todo volvió a la normalidad. Así que salí de allí con un lío en la cabeza y con la decisión de que tenía que probarme muchos más estilos diferentes, y de que, ciertamente, esto iba a ser un infierno.

Organizamos una excursión a Donegal County para ir a la otra tienda en discordia. Nos acompañaron esta vez María, Miguel, Rocío, Luy y Enri. Los 7 metidos en un sólo coche durante las 4 horitas hasta allí, ¡toda una experiencia! Me estuve probando muchos modelos del Raffaelli y otros tantos que me iba trayendo la chica que se parecían en algo a lo que me iba gustando. Esta vez todos eran de mi talla. Conseguí no panicar mucho, pero la decisión era difícil, demasiados me quedaban muy bien. Al final me acabé comprando el último que me probé, uno que me quedaba estupendo, ¡faltaría más!, pero que es completamente diferente a todo lo que tenía pensado, realmente… diferente sí. Las niñas me hicieron fotos, después de pedir el corresondiente permiso, y ¡menos mal! porque en el viaje de vuelta la mente me engañaba y no recordaba bien cómo era, y no hacía más que pensar… ¡¿Cómo me he podido comprar un traje de ese color?! ¡¿Cómo?! Y un pensamiento transversal cruzaba mi cabeza… Mi madre me mata.

Como ya esperaba, la conversación con mi madre fue curiosa. Ella le había quitado importancia a la búsqueda del vestido diciendo que comprara uno, el que fuera, que cualquiera me iba a quedar bien. Pues bien, cuando le expliqué cómo era me dijo con voz lastimera: nooo… no me digas eso… Dime que no es verdad. Pobre, si es que las madres están para llevarse cada disgusto… Una vez se convenció que sí, que era verdad, sólo se calmó un poco cuando supo que a todas mis acompañantes les había parecido bien. En navidades, cuando vió una foto, se quedó más tranquila.

El mes que viene tengo cita con la que hace los arreglos para ir a que me lo ajuste y ya llevármelo para casa. Ahora sólo tengo que encontrar unos zapatos y la ropa interior para ese día. Promete ser otra misión imposible, al menos los zapatos. ¿Por qué demonios no me compré un vestído típico y tópico? No, yo tengo que ser rara.

Ya os contaré como me va en la segunda parte 🙂

Paellas?

En el centro comercial de St. Stephens green hay una tienda de outlet. Su especialidad es la ropa, aunque también hay una zona de juguetes, una de comida (donde hemos llegado a ver turrón, claro que comprar comida outlet, nu sé yo…) y otra de cosas del hogar. En ésta última, a veces nos encontramos cosas curiosas, como estas paellas del eroski:

Paellas

Como hace tiempo que txema me da la paliza para hacer una paella, al final nos compramos una, pero no de estas grandotas, si no una que había otro día de un tamaño más adecuado para dos personas.

Ahora sólo nos falta estrenarla 🙂 .