Hoy dentro de la serie «extrañas costumbres irlandesas»: cambios de look en la oficina.
Una de las cosas extrañas que habíamos notado desde los primeros días que estábamos aquí era que veíamos mucha gente con traje y zapatillas deportivas.
Pensábamos si es que trabajaban detrás de un mostrador y no se les veían los pies o es que tenían que correr para coger el autobús y por eso iban con deportivas por ahí. Pues algo así debe ser, porque aquí hay mucha gente (sobretodo mujeres, supongo que porque suelen llevar zapatos mas incómodos de llevar que los de hombre) que llega al trabajo con bambas, se pone zapatos y hace la operación inversa al irse.
Pero ojo, ahí no se acaba la cosa, porque a parte de los zapatos, también hay gente que se cambia entera, es decir, llega con ropa casual, se ponen el traje para currar y se vuelven a cambiar antes de irse. Como los currantes de una factoría que se ponen el mono solo dentro de la fábrica.
Lo de los zapatos lo entiendo, es por comodidad, pero lo del traje? A mi se me antoja un coñazo tener que cambiarme de ropa cuatro veces al día. A lo mejor es que estoy tan acostumbrado al disfraz que he llevado tantos estos años que ya no me resulta incomodo.
Pero lo que mas me alucina de este efecto es lo que pasa los viernes por la tarde. El viernes ya venimos de casual, con lo cual no es necesario el cambio mañanero. Pero por la tarde a la hora de salir, de repente notas cierto olor a perfume en el ambiente y al levantar la vista ves a varias chicas perfectamente maqueadas que se van de fiesta, directamente desde la oficina!!! Vale, los hombres también lo hacen, pero como no se cambian, sino que salen tal cual y se van a un Pub, no se nota tanto el efecto.