Ranelagh, main street, conversación real, sábado a las 0:25 am:
Garda: Good night, have you been drinking tonight?
Yo: No.
Garda: That’s fine then, go ahead.
Yo: eeeeeh, thank you.
Ranelagh, main street, conversación real, sábado a las 0:25 am:
Garda: Good night, have you been drinking tonight?
Yo: No.
Garda: That’s fine then, go ahead.
Yo: eeeeeh, thank you.
Ya estamos en el séptimo mes, y Alan y yo seguimos bien, cada vez más incómodos pero bien: él sigue creciendo, y yo engordando.
Me parece mentira que quede tan poco. Hace nada me parecía que esto no me estaba pasando a mí. Siguiendo mi lógica aplastante, también me parece mentira que aún quede tanto. Ya estoy cansada de estar embarazada la verdad. Una no se acaba de acostumbrar a todas las molestias y limitaciones que acompañan. Sí, cuando el pingüino nazca se compensará todo, y mi cuerpo se encargará de que me olvide de todo lo mal que lo pueda estar pasando, vale. Compensará y con creces. Vale.
Pero mientras, aparte de fastidiarme con las molestias, hay muchas cosas que echo de menos.
He aquí una lista:
* Un buen carpaccio de ternera/atún
* Hartarme de sashimi
* Beber tónica
* Dormir boca abajo
* Ir de tapas de embutidos
* Un vermut bien frío en el paseo marítimo
* Una fideuà con allioli auténtico
* Que me hagan un masaje en la espalda que me deje para el arrastre
* Regar un saganaki con un blaco de rueda
* Ir a un parque de atracciones
* No tener que mirar qué endulzantes lleva cada bebida
* Champiñones crudos
* Un bocata de foie gras con queso
Estas son unas pocas cosas, para que quede constancia. No quiero que la memoria me juegue una mala pasada. Durante el año que viene me iré resarciendo de muchas de ellas. Hasta entonces, mejor no pensarlo mucho, ya tengo demasiado que ir pensando, decidiendo y preparando.
Las luces en Grafton St. están ya encendidas y ayer en el Tesco ya ponían canciones navideñas en el hilo musical… lamentable
Parece mentira pero ya estoy de 6 meses. Alan sigue pataleando a sus anchas, así que sigue bien. Y yo sigo engordando, cansándome más que antes, teniendo unos pequeños cambios de humor repentinos (¿verdad que sí txema? pobre lo que tiene que aguantar, y lo que le queda!), empiezan los problemas para dormir y los dolores de espalda van aumentando. Vamos lo normal. Porque si algo aprendes del embarazo es que tooodo lo que te pase es normal.
Está resultando una experiencia cuando menos curiosa. A ratos no me parece que esté embarazada y a ratos tengo la sensación que no soy persona. Por un lado estoy muy feliz notando al pingüino, y por otro me pregunto quién me mandaría a mí con lo tranquila que estaba yo. Tengo la sensación de que a partir de aquí todo va a ser más cuesta arriba.
Supongo que, como decía antes, estas contradicciones entran dentro de lo normal (tampoco es que me caracterice por ser muy coherente), y que vienen provocadas por el inicio de la temporada compras para el bicho. No me gusta comprar, no tengo experiencia en comprar para un bicho nuevo, y absolutamente todo me parece carísimo, como era de esperar por otra parte. La suerte que tengo es que tenemos a quién preguntarle, unas cuantas parejas que ya han pasado por ello. En estas cosas la experiencia es un grado.
Por otro lado estoy yendo a unas clases de yoga que me sientan muy bien, acabo baldada pero la espalda mejora; la semana que no puedo ir lo noto mucho. Ahora sólo me tengo que decidir a ponerme en casa. Lo que me recuerda que me tengo que comprar otra bola hinchable de esas para sentarme encima. La que tenía sufrió un pequeño percance y pereció. Dejémoslo ahí, ¿verdad early?
A pesar de todo estoy teniendo un buen embarazo y no me quejo. Bueno, a veces sí. Pero sólo a ratos. Y no mucho. O eso espero. ¿Sabéis qué?, eso mejor se lo preguntáis a txema 😉
Este finde pasado era el puente de halloween (aunque esta vez la fiesta propiamente dicha se celebre el próximo sábado 31) y como no teníamos ningún plan pero tampoco nos apetecía quedarnos tres días aburridos en Dublín decidimos probar a hacer una excursioncilla a nuestros vecinos del norte.

La idea era empezar a mirar cosas para el pingüino, que ya empieza a tocar, y comprobar si sigue saliendo mejor de precio, pese a que dicen que los precios están bajando en la república. Y la verdad es que sólo con un par de chorradas que compramos ya habíamos más que amortizado el viaje. Será porque en el mothercare (a partir de ahora mothercareros) de dublín aplican una conversión libra – euro muy particular, o porque en UK hay más opciones donde ir a comprar y hay algo más de competencia, pero la diferencia era importante en muchos artículos.
Después del sábado de compras el domingo lo pasamos en un Spa, para recuperar fuerzas.

El hotel en sí está bien, aunque la habitación que nos tocó estaba un poco anticuada (y el armario tenía unas manchas sospechosas que hubieran hecho las delicias de cualquier aprendiz de CSI con un bote de luminol). Eso sí, a mí el Spa me gustó mucho, y me dejaron la espalda como nueva, perfectamente repetible.
Una de las curiosidades que vimos en Gijón (a parte de que pongan las Baked Beans en la estantería de la fabada como si fueran platos remotamente relacionados) es un centro comercial que tiene plazas reservadas para las embarazadas:

Todo un detallazo de su parte.

Bueno, después de mucho deliberar y de repasar páginas y páginas de nombre de niño, nos congratula anunciar que ya hemos elegido un nombre para el pingüino.
La cosa ha sido complicada, más que nada porque teníamos unos cuantos requisitos, a saber:
Además, elegir un nombre que es para toda la vida es una responsabilidad, oiga, los niños deberían nacer con un número de serie y que luego ellos decidan cómo quieren llamarse cuando sean mayores (unodosochosietecinconuevecuatroséeeis suuuube p’arriba!! bien pensado, no lo acabo de ver).
Así que, después de descartar casi todo el santoral español, porque la mayoría se caían por el punto 1 o por el 2, y los que quedaban eran demasiado bíblicos para nuestro gusto (y que además suelen caerse por el punto 3), y el catalán, ya que la mayoría son los mismos al venir del latín, tuvimos que recurrir a opciones más exóticas como los celtas o los vikingos.
Para seguir la coña del pingüino pensamos que el bonito nombre escandinavo Linus podría ser un candidato, pero a bea no le convenció ;).
Así que seguimos buscando y al final se llevó el gato al agua Alan.
Algunas webs lo clasifican dentro de los nombre célticos aunque en Behind the Name (que parece que saben de lo que hablan) lo incluyen sólo como escocés, inglés y bretón. Por cierto, el significado más extendido es «guapo», que seguro que le va a venir como anillo al dedo 😉
A modo estadístico quedó en la posición 83 de nombres más puestos en catalunya en el 2007.
Pues sí, ya hemos vuelto de las últimas vacaciones del año, esta vez, con la excusa de ir a una boda, nos hemos paseado por la parte norte de España: buena comida,

un clima excelente

y más de 2100 kilómetros a nuestras espaldas:

La boda por cierto, muy bien, nos lo pasamos en grande, muchas gracias a los novios por invitarnos!
Ahora necesitamos otra semana para recuperarnos, porque, aunque cortas, estas vacaciones han sido intensas nos ha dado tiempo a hacer muchas cosas, hasta a ver a parte de la familia y todo.
Pues eso parece, la semana pasada fuimos a revisión de la semana 20, el 5º mes para los no iniciados, y nos lo confirmaron: un niño.
Miraron que se esté desarrollando correctamente, le estuvieron mirando todos los órganos y las extremidades y todo perfecto. Como dijo la doctora, 2 riñones: un buen número.
Respecto a la madre todo bien, cada vez más cansada, así que me han mandado hierro y por ahora no me sienta mal.
También he ido ya a la primera clase prenatal. Han hablado una fisioterapeuta, una comadrona, una chica de asuntos sociales, y una dietista.
Fueron un par de horitas hablando sobre las posturas que son más correctas, la alimentación adecuada, los derechos que tenemos y un poco lo que nos espera. No ha estado mal.
Y ya tengo el planning para las próximas clases que prometen ser más interesantes.
Por otro lado ya he empezado a jugar con él a Simon, de momento él empuja y yo le respondo 🙂
Os dejo una galería con las nuevas fotos. En una de ellas hasta se puede ver un pie y contar todos sus dedos 🙂
Esta semana pasada hemos tenido una repetición del verano y como hacía tan buen tiempo decidimos que habría que aprovechar y hacer una excursión por los alrededores. Así que el domingo quedamos con unos amigos y nos fuimos a Castletown house, una de las atracciones turísticas incluídas dentro del programa de la heritage card.
Al llegar nos encontramos con el siguiente panorama:

Parecía que nos adentrábamos en una casa encantada más que en una atracción turística. Vamos, que nos tocaba caminar porque parecía que en coche no se podía pasar. De todas formas, no nos importó caminar en un día tan espléndido hasta la impresionante casa de estilo palladiano:

La visita a la casa es guiada y realmente interesante (lástima que dentro no se pueden hacer fotos) por lo que la visita es muy recomendable. Además, este mes hacen conciertos de música clásica, y durante la visita pasamos entre los músicos que estaban ensayando. No nos quedamos al concierto porque al acabar la visita había hambre así que nos fuimos directos al restaurante y comimos tomando el sol en el jardín.
El sitio estaba muy concurrido ya que tiene unos terrenos muy amplios por los que pasear, con su propio templo, redecorado por los grafiteros locales:

E incluso su propia ciénaga pantanosa:
