Después de todo este tiempo por aquí, me he acostumbrado a muchas cosas, unas insignificantes otras no tanto.
Por ejemplo, me he acostumbrado a comprar los alimentos habituales en los lugares más insospechados, ya miro primero a la derecha al cruzar la calle (hasta sueño que los coches van por la izquierda!), me voy haciendo con el tiempo (lo que hacen unas buenas medias, un par de guantes y un gorro!) hasta el punto que ya no uso paraguas (total con el viento que hace pa qué) y hasta me sorprendo si oigo algún programa por la tele en castellano.
Sin embargo no me acostumbro a otras tantas cosas: que me llamen vitrix (me sigue sonando a colirio, por suerte mis compañeros se van acostumbrando a llamarme sólo bea), a tomar té (lo seguiré intentando pero no prometo nada), a la guinness (esto creo que no tiene arreglo) y, por descontado, ni de conya me he adaptado al ritmo de bebida de los oriundos.
Pero, sobretodo, no me acostumbro a la falta de persianas. Amanece muy temprano, y por si eso no fuera suficiente, estamos en un complejo residencial de esos que mantienen todas las luces encendidas siempre, así quepor la noche, entra mucha claridad. Para remediarlo hemos implementado (que se note que somos ingenieros, joder!) varias soluciones imaginativas, a saber:
- tenemos la opción almohadas-al-poder que pusimos en práctica durante unos meses. Inconvenientes: es un coñazo poner y quitar 7 almohadas y 2 cojines cada día; además las fundas empezaban a criar algo de moho. No sufráis tenemos al menos 3 almohadas y 8 cojines más.

- y tenemos la opción aprovechar-el-cartón-de-la-caja-de-la-tele que da como resultado el que podéis observar. Inconvenientes: también es un coñazo quitarlos y ponerlos cada día (a cambio no crian moho), y después de unas semanas el cartón ya no aguanta como al principio. La foto está desactualizada, ya necesitamos las 2 almohadas que veis y 2 cojines más para aguantar los cartones en su sitio.

Supongo que la siguiente aproximación será comprarnos unas cortinas completamente opacas de una puñetera vez y dejarnos de tonterías.