Aaaah, se nota que es verano, no porque aquí haga caló, que ni mucho menos, sino porque estamos invadidos de españoles, que han decidido con buen criterio alejarse por unos días del sofocante verano peninsular para venir a refrescarse a tierras más septentrionales; si ese es el caso, habéis acertado de pleno, aquí hace un tiempo de mierda.
El homo ibericus, fuera de su habitat natural, se divide en tres tipos de manadas, a saber:
- Viajeros de fin de curso: se les reconoce por ir de buena mañana en el tranvía, normalmente agrupados en rebaños numerosos pastoreados por uno o dos adultos responables. Sus temas de conversación cuando vuelvan a españa girarán entorno a lo mala que es la comida y lo aburrido que es Dublin. Y es que en Dublín, si no te dejan entrar en los pubs, qué coño haces? Ver museos, huh? Espero que al menos les lleven de excursión al campo para que puedan ver que en Irlanda no es todo gris y sucio.
- Estudiantes de idiomas: o mejor dicho, adolescentes de vacaciones pagadas por el estado. Porque a mí, la iniciativa del gobierno de pagar 30mil becas a estudiantes para que vayan a perfeccionar el inglés al extranjero me parece estupenda, pero no nos engañemos, porque esta gente no va a aprender ni una palabra de inglés. El homo ibericus es un ser gregario, y lo primero que va a hacer una vez llegue a la academia es juntarse con la manada ya estableciada de compatriotas. A partir de ese momento, el sujeto en cuestión se empieza a sentir como en casa y puede dedicarse a su rutina habitual de cada verano: emborracharse y ligar con extranjeras/os. De hecho, si consigue esto último será la única manera de que practique algo de inglés, dejando a parte las anecdóticas horas de clase. Mi dinero (sí, yo este año todavía he pagado impuestos en spain, qué pasa) tirado por el retrete. Señores del gobierno, si quieren que la gente aprenda inglés de una vez déjense de medidas de cara a la galería y empiecen por dejar de subvencionar el doblaje de absolutamente TODO. En fin, éstos volverán a su casa contando maravillas sobre lo buena que es la cerveza y fantasmadas de lo que han ligao durante las vacaciones durante sus delirios etílicos (sin mencionar este último detalle, claro).
- Trabajadores quemados por el mercado laboral español: aaaah, qué recuerdos, como nosotros hace un año. Este tipo de especimen suele ir en grupos muy reducidos, o incluso en solitario, lo que los hace más difícil de distinguir que al resto. Hay que observar atentamente su comportamiento para distinguirlos del turista casual. Por ejemplo, si caminan erráticos por una calle no turística mirando hacia los números de las casas con cara de «si aquí está 30 y ahí el 31, dónde cojones está el 30A?» en lugar de a la arquitectura de las casas propiamente dichas, ésos son. También se les puede encontrar en los numerosos cibercafés de la ciudad consultando el daft.ie o el monster.ie. Venir a buscar curro en verano parece una buena idea (a nosotros nos la pareció): el tiempo es mejor y eso ayuda a no deprimirte las primeras semanas. Hasta que te das cuenta que: a) hay más competencia para cada puesto porque TODO el mundo ha pensado lo mismo que tú y b) las empresas no están muy por la labor de contratarte porque creen que has venido de vacaciones y en cuanto llegue septiembre te vas a pirar de vuelta a españa donde hace muuucho mejor tiempo que aquí y puedes dormir la siesta todos lo días. Pero con un poco de suerte acabarán encontrando algo, y pasarán a formar parte de los que sólo migramos hacia el sur de vacaciones. Buena suerte con eso.
En Irlanda, claro. Para celebrarlo el Dublin City Council nos ha puesto una vela especial en el mismísimo centro de la ciudad. Por la 





Remena que remena, lo jodío de la crema es que no puedes parar ni un microsegundo de moverla porque se pega, y eso que ya tenía los brazos hechos caldo de hacer la masa (bueno, de eso y de cargar una mesa y unas sillas que compramos el día anterior para la terraza, un infierno).



Bueno, hemos conseguido tapar la coca, y después de dejarla reposar 45 minutos, que aprovechamos para preparar más cosas para hoy no os creáis que nos dedicamos a hacer el vago, toca decorarla. Aquí no se lleva lo de la fruta escarchada (excepto las cerezas, por supuesto), así que lo único que pudimos encontrar fue una especie de melon escarchado, ya veremos qué tal queda. Ah, y los piñones, por supuesto, y no en plan raquítico como suelen echarle en las panaderías, no, a tutiplén.


La cena impresionante, todo perfecto, excepto quizás en el postre, que parece que no es su fuerte (seguramente es que no escogimos correctamente, yo pedí una pavalova o algo asín y resulta que era merengue, eso me pasa por no preguntar). Tal vez no se merezca el título de mejor restaurante de Irlanda, pero hacen la mejor langosta que he probado jamás.




