Estoy de vacaciones!

Me sobraban días de vacaciones este año, así que esta semana estoy más o menos haciendo el vago. Un poco de música para celebrarlo. Impresionante canción y más impresionante vídeo (lástima de la patética calidad de sonido habitual de youtube):

[Foo Figthers – The Pretender]

Gambas al horno con queso feta (Garithes Youvetsi)

Warning: este plato es adictivo!

Aaaah, esta es una de las maravillas que nos trajimos de Grecia y que cada vez que lo cocinamos nos traslada a parajes más soleados. Tuvimos la suerte de probar esta delicia el primer día de estar allí y, desde ese momento, la pedíamos casi cada vez que estaba en la carta (por cierto, en los menús solían escribirlo como prawns saganaki, no con el nombre raro que he puesto en el título) y no salimos hartos de ella ni mucho menos (de hecho, nos compramos dos libros de cocina griega para poder tener esta receta).

Para 2 personas

  • 180 g de gambas ya peladas o 300g de gambas con piel
  • 150g de queso feta
  • 200 g de tomate en lata troceado
  • 2 tomates pelados y cortados a rodajas
  • 1 cebolla grande troceada
  • 125 ml caldo de verduras (o vino blanco, normalmente no tenemos vino blanco para cocinar y le echamos caldo de verduras, con vino está más bueno, si es que eso es posible)
  • 1 diente de ajo majado
  • 1 guindilla pequeña machacada (opcional)
  • 1/4 cucharadita de miel
  • 1/2 cucharada de orégano
  • 1 ramillete pequeño de perejil fresco troceado
  • 1/8 de cucharadita (o menos si lo encontráis muy fuerte) de comino molido
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Aceite de oliva
  • Pan del bueno (imprescindible!)

Comenzamos poniendo un poco de aceite de oliva en una sartén y salteando las gambas. Si las compráis ya peladas y cocidas, que es por desgracia como las venden en la mayoría de sitios de aquí, no hace falta que las salteéis mucho, un par de minutos para que cojan colorcillo y ya. Si no están peladas, quitadles la vena que tienen en la parte de atrás antes de saltearlas durante 4 ó 5 minutos. Retirar las gambas en un bol y taparlo.

Limpiamos un poco la sartén para quitarle los restos de las gambas (con una servilleta de papel bastaría) y la devolvemos al fuego con una cucharada de aceite. Echamos la cebolla y la sofreímos durante unos 8 minutos, o hasta que esté doradita. Añadimos a continuación el ajo, el tomate de lata, el comino, la guindilla (si queréis que pique) y la miel. Se deja a fuego medio unos 8-10 minutos, hasta que se evapore gran parte del líquido. Después añadimos el caldo de verduras, el orégano, el perejil, sal (muy poca, que el queso feta es bastante salado) y pimienta negra al gusto. Dejamos que se vaya cociendo otros 8 minutos.

Mientras tanto, vamos preparando el queso feta. Basicámente se trata de trocearlo para mezclarlo con la salsa. A nosotros nos gusta bien mezclado así que lo machacamos bastante, pero había sitios que lo ponían con trozos grandes de queso, supongo que va a gustos. Podemos ir también pelando los tomates y partiéndolos a rodajas.

Encendemos el horno a 180 grados. Retiramos la salsa del fuego, la pasamos por la picadora (esto también es opcional) y la ponemos en una fuente de horno. Añadimos el feta y lo mezclamos bien. Sobre esta salsa vamos colocando las gambas ya peladas (podéis echar sobre ellas cualquier caldo que hayan soltado en el bol, le dará más sabor) y encima de todo las rodajas de tomate. Echar un chorrillo de aceite de oliva por encima.

Al horno 15 minutos y ya está!

Mientras el plato se va acabando de hacer al horno podéis ir descorchando una botellita de vino blanco de Santorini (je, je) e ir abriendo el apetito con unas olivas de Kalamata 😉 .

Se puede presentar con unos gajos de limón, está muy bueno echando un poco de zumo de limón por encima, aunque es totalmente opcional, y por supuesto, con pan del bueno para mojar, y es que sin pan no es lo mismo.

Variaciones: lo que está de vicio de este plato es la salsa, por lo que se pueden cambiar las gambas por cualquier otra cosa que os apetezca, nosotros lo hemos probado con pollo y estaba igual de bueno. Incluso la salsa por sí sola ya vale la pena, si sois vegetarianos 😉 o no tenéis nada más en la nevera.

Lo bueno de esta receta también es que se puede preparar con toda la antelación que quieras y dejarla justo antes del último paso. Y cuando llegue la hora de comer 15 minutillos al horno y listo.

Halloween

Este fin de semana era de los largos, debido a la que fiesta de Halloween (que sería este viernes) se traslada al lunes anterior, o sea ayer.

Para celebrarlo el domingo hicimos una fiestecilla en casa, esta vez no de castañada con toda la parafernalia del año pasado, sino algo más sencillo: ver películas de miedo y jugar a matar zombies con la wii (eso sí, hicimos unos pocos panellets, como podéis ver estos días en la imagen de cabecera).

Para que la experiencia fuese más impactante unos amigos se trajeron un proyector y vimos las pelis y jugamos en tamaño XXL. La verdad es que el proyector se veía muy bien, si fuéramos de ver cine en casa habitualmente valdría la pena comprar uno.

Por si a alguien le pica la curiosidad, las pelis que vimos fueron Shaun of the Dead (una comedia romántica con zombies) y la inclasificable Bubba Ho-tep, de la cual no voy a contar nada por no desvelar la profunda trama, excepto que el tagline es The King vs. The King of the Dead, pa flipar!

PS: la rubia no era la de Heroes

Oktoberfest en Dublín

Ayer estuvimos dando una vuelta por el Oktoberfest que hacían en los Docklands.

Como era de esperar, la cosa no es como la auténtica, ni creo que se acerque, pero la comida estaba decente, y la cerveza también, aunque como el evento está patrocinado por una marca concreta sólo había cerveza de esa marca, y sólo tenían de dos tipos, no demasiada variedad como podéis imaginar.

Cuando llegamos no había demasiado ambientillo, aunque se fue llenando poco a poco:

Esta era una de los puestos donde preparaban comida:

En resumen, si te gusta el tipo de comida que dan está bien para ir a comer, pero no da para mucho más.

De excursión

Este finde pasado, decididos a aprovechar el sol que se preveía iba a hacer por lo menos el sábado (e hicimos bien en aprovechar los últimos coletazos del verano, porque el invierno ya está aquí), alquilamos un coche y fuimos a perdernos por las afueras de Dublín. Lo de perdernos nunca mejor dicho, ya que por esas carreteras del countryside que tienen por costumbre no señalizar hubo más de un momento de «dónde narices estamos, y cómo vamos a salir de aquí?»

El foto-recorrido:

Dun Laoghaire
El taller de Avoca handweavers
Comida y merienda en el Avoca Cafe
Merienda en el Avoca Cafe
Cementerio de barcos en Arklow
Barco faro abandonado en Arklow
Iglesia en Kildare
Iglesia en Kildare

Verano tardío

Parece que ahora que empieza el otoño le ha dado al verano por re-aparecer, ya que llevamos 3 ó 4 días de buen tiempo, todo un récord. El sábado estuvimos disfrutando del sol paseando por el centro y ayer incluso nos pasamos la mañana en la terraza tomando el sol, como lagartijas!

Hoy también hace un buen día, y la previsión es que se mantenga los próximos días así, aunque aquí las previsiones cambian de un día para otro. Como esto siga así para el finde (lo cual sería todo un récord, dos fines de semana seguidos con buen tiempo!) vamos a tener planear una escapadita, que estos días no se pueden desperdiciar.

Voy a ver si me doy un paseo por Grafton St, a ver si me da otro poco el sol.

Ensalada griega de berenjenas (Melitzanosalata)

Otra receta para el archivo universal, la primera de las que hemos «adquirido» para nuestro repertorio de nuestro periplo por tierras helénicas (sí, habrán más). Ésta la hicimos para la fiesta que organizamos en casa hace un par de meses.

Ingredientes:

  • Una berenjena asada (si puede ser a la brasa mejor que al horno, of course)
  • 1 cucharadita de orégano
  • 1 cucharada de cebolla troceada muy fina (puede ser asada también o cruda, al gusto)
  • 1/2 ajo triturado
  • Sal y pimienta blanca
  • Medio limón pequeño
  • 1 cucharada de yogur griego
  • 1 cucharada de perejil troceado
  • 1 cucharada de aceite oliva virgen

Pelamos la berenjena y le quitamos las pepitas, todas las que podamos. Luego troceamos la carne en trocitos muy pequeños. Añadimos el ajo, la cebolla, el orégano, el perejil, la sal y la pimienta. Lo mezclamos todo muy bien. Añadimos el zumo del limón, el yogur, y el aceite de oliva y seguimos mezclando. Cuando esté todo bien mezclado lo probamos y añadimos zumo de limón y/o aceite hasta que esté a nuestro gusto (no pongáis mucho zumo de limón que quedará muy ácido).

Lo dejamos en la nevera unas horas y para servir podemos añadir un poco de yogur en el centro a modo de adorno junto con unas alcaparras, pimentón y un chorro de aceite. Y la ramita de perejil que no falte, en forma de trébol para que se note que estamos en Éire:

Opcional: en Grecia había sitios donde le añadían tomate troceado además de cebolla, también está bueno. Incluso con trozos de pimiento asado también.