Bueno, pues aquí sigo haciendo entrevistas que acaban por no llevarme a ninguna parte. Esta semana pasada hice 2, en la primera no me interesó en puesto (se suponía que era para java developer, pero sólo en 30% del tiempo, el resto se trataba de formatear ficheros de entrada/salida y cosas por el estilo) y en la segunda no les interesé yo a ellos (según dicen querían a alguien que tuviera experiencia en proyectos de larga duración, flipo con la excusa).
También tuve feedback de otra entrevista que realmente me interesaba, y que me ha contestado que tienen otro candidato más fuerte tecnológicamente. Estos al menos te lo dicen claro. Una pena, la empresa tenía muy buena pinta.
Y un recruiter me ha informado por mail de que me ha conseguido una entrevista para una oferta a la que me ha apuntado sin mi permiso, que ni siquiera me había enviado la especificación previamente, cuya empresa está ubicada lejos, y con la desfachatez de decirme que no había podido hablar conmigo por teléfono porque yo no estaba disponible. Para más señas, la entrevista era el día 22, día que espero estar escuchando a los niños de San Ildefonso. Obviamente he tenido que declinar la invitación. Odio que hagan eso, acabo quedando yo mal con la empresa por la incompetencia de estos tipos; y si algún día me interesase entrar en esa empresa tendré las puertas cerradas, para ella yo les he dejado tirados.
Vamos que me he quedado bastante desanimada, parece que esto sea el cuento de nunca acabar. Sé que las cosas se paran para Navidad, así que no quiero pensar más, ya seguiré buscando cuando vuelva de vacaciones con enegía renovada.
De momento me concentraré en organizar el planning de estos quince días, en cuadrar las visitas a los amigos y familiares, las comilonas extra-días-señalados que nos debemos txm y yo (esa fideuà en la playa, esa fondue en el borne, ese sushi en condiciones, ese carpaccio de ternera imposible de encontrar por aquí…) y las compras tanto de reyes como de cosas a traer, a saber: lentillas y su líquido correspondiente, tijeras de cocina (aquí no encuentro las que busco, esa con los dientes en medio), sal de fruta (en algo se tiene que notar que me hago vieja), reservas de embutidos (y berberechos, mejillones…) y la revista El Jueves (la subscripción es demasiado cara desde aquí).
Por último debería ir al peluquero, aún no me he atrevido a ir aquí; sé que un día no muy lejano lo tendré que hacer pero de momento me escaqueo (el tema peluquería en dublin merece un post aparte).
Y además tenemos la intención de pasarnos un día por Andorra, a comprar y a disfrutar del agua en Caldea.
No sé si nos dará tiempo a todo, pero se intentará.
Todo esto contando que el coche funcionará con la batería que espero le haya puesto mi cuñado este fin de semana (a pesar de que la familia va de vez en cuando a moverlo, la batería ha muerto). Tengamos fe.