Tercer trimestre

Ya estamos en el séptimo mes, y Alan y yo seguimos bien, cada vez más incómodos pero bien: él sigue creciendo, y yo engordando.

Me parece mentira que quede tan poco. Hace nada me parecía que esto no me estaba pasando a mí. Siguiendo mi lógica aplastante, también me parece mentira que aún quede tanto. Ya estoy cansada de estar embarazada la verdad. Una no se acaba de acostumbrar a todas las molestias y limitaciones que acompañan. Sí, cuando el pingüino nazca se compensará todo, y mi cuerpo se encargará de que me olvide de todo lo mal que lo pueda estar pasando, vale. Compensará y con creces. Vale.

Pero mientras, aparte de fastidiarme con las molestias, hay muchas cosas que echo de menos.

He aquí una lista:

* Un buen carpaccio de ternera/atún
* Hartarme de sashimi
* Beber tónica
* Dormir boca abajo
* Ir de tapas de embutidos
* Un vermut bien frío en el paseo marítimo
* Una fideuà con allioli auténtico
* Que me hagan un masaje en la espalda que me deje para el arrastre
* Regar un saganaki con un blaco de rueda
* Ir a un parque de atracciones
* No tener que mirar qué endulzantes lleva cada bebida
* Champiñones crudos
* Un bocata de foie gras con queso

Estas son unas pocas cosas, para que quede constancia. No quiero que la memoria me juegue una mala pasada. Durante el año que viene me iré resarciendo de muchas de ellas. Hasta entonces, mejor no pensarlo mucho, ya tengo demasiado que ir pensando, decidiendo y preparando.

Semana 26 y contando

Parece mentira pero ya estoy de 6 meses. Alan sigue pataleando a sus anchas, así que sigue bien. Y yo sigo engordando, cansándome más que antes, teniendo unos pequeños cambios de humor repentinos (¿verdad que sí txema? pobre lo que tiene que aguantar, y lo que le queda!), empiezan los problemas para dormir y los dolores de espalda van aumentando. Vamos lo normal. Porque si algo aprendes del embarazo es que tooodo lo que te pase es normal.

Está resultando una experiencia cuando menos curiosa. A ratos no me parece que esté embarazada y a ratos tengo la sensación que no soy persona. Por un lado estoy muy feliz notando al pingüino, y por otro me pregunto quién me mandaría a mí con lo tranquila que estaba yo. Tengo la sensación de que a partir de aquí todo va a ser más cuesta arriba.

Supongo que, como decía antes, estas contradicciones entran dentro de lo normal (tampoco es que me caracterice por ser muy coherente), y que vienen provocadas por el inicio de la temporada compras para el bicho. No me gusta comprar, no tengo experiencia en comprar para un bicho nuevo, y absolutamente todo me parece carísimo, como era de esperar por otra parte. La suerte que tengo es que tenemos a quién preguntarle, unas cuantas parejas que ya han pasado por ello. En estas cosas la experiencia es un grado.

Por otro lado estoy yendo a unas clases de yoga que me sientan muy bien, acabo baldada pero la espalda mejora; la semana que no puedo ir lo noto mucho. Ahora sólo me tengo que decidir a ponerme en casa. Lo que me recuerda que me tengo que comprar otra bola hinchable de esas para sentarme encima. La que tenía sufrió un pequeño percance y pereció. Dejémoslo ahí, ¿verdad early?

A pesar de todo estoy teniendo un buen embarazo y no me quejo. Bueno, a veces sí. Pero sólo a ratos. Y no mucho. O eso espero. ¿Sabéis qué?, eso mejor se lo preguntáis a txema 😉

Va a ser un pingüino

Pues eso parece, la semana pasada fuimos a revisión de la semana 20, el 5º mes para los no iniciados, y nos lo confirmaron: un niño.

Miraron que se esté desarrollando correctamente, le estuvieron mirando todos los órganos y las extremidades y todo perfecto. Como dijo la doctora, 2 riñones: un buen número.

Respecto a la madre todo bien, cada vez más cansada, así que me han mandado hierro y por ahora no me sienta mal.

También he ido ya a la primera clase prenatal. Han hablado una fisioterapeuta, una comadrona, una chica de asuntos sociales, y una dietista.
Fueron un par de horitas hablando sobre las posturas que son más correctas, la alimentación adecuada, los derechos que tenemos y un poco lo que nos espera. No ha estado mal.
Y ya tengo el planning para las próximas clases que prometen ser más interesantes.

Por otro lado ya he empezado a jugar con él a Simon, de momento él empuja y yo le respondo 🙂

Os dejo una galería con las nuevas fotos. En una de ellas hasta se puede ver un pie y contar todos sus dedos 🙂

Primer foto-book del pingüino

Hemos tardado, pero no podíamos dejar pasar la oportunidad de mostrar las primeras imágenes de nuestro pingüino virtual.

De nuestra niñez tenemos un puñado de fotos en una caja de zapatos, mientras que los niños de ahora empiezan a tener una buena colección de fotos desde antes de nacer. Para cuando lleguen a la adolescencia tendrán una tonelada de bytes en fotos, listas para enseñar a familiares y amigos para verguenza propia y ajena. ¡Viva la tecnología!

Nuestro pingu no va a ser menos así que ahí van las primeras fotos.

Esta es de la semana 12, la primera foto que le ha tomado su padre, hecha con el móvil porque la impresora no funcionaba:

Pinguino, semana 12

En la semana 13 tuvimos la suerte de pillar un cacharro con tinta y todo, aunque tampoco es que se vea mucho:

Pinguino, semana 13

Y en la última prueba, semana 18, la doctora se estiró y nos hizo una foto en 3D. Se observa claramente cómo el pingüino ha salido a sus padres y no le mola eso de que le hagan fotos, debía intuir que la íbamos a colgar en internet:

Pinguino, semana 17

Y hasta aquí puedo leer. Tenemos la ecografía de la semana 20 la próxima semana. Con suerte podremos aumentar el foto-book. Estoy segura que esta vez txema no se va a olvidar la cámara en casa 😀 .

Una nueva aventura

Ha llegado el momento de empezar otra nueva aventura y dar un nuevo giro a nuestra vida (porque vivir en el extranjero ya no era suficiente reto para nosotros 😉 ):

Changes400
Como véis no las tenía todas conmigo 😀

Creo que con la imagen ya queda claro de que hablamos, pero para el que no haya visto una tira reactiva para test de embarazo en su vida, aclararé que hay un pingüino (al que de momento llamaremos virtual hasta que el bicho decida que quiere salir) en camino.

De momento, y si todo va bien, el pingüino virtual tiene prevista su llegada para principios de febrero.

Ya hemos pasado por la primera ecografía. Me esperaba que me tuvieran que explicar que demonios estaba viendo, pero no. Se veía tan claro que de la sorpresa se me escapó un respingo de los míos, jeje, el médico debió alucinar. Conclusión: mide lo que tiene que medir y se mueve mucho, así que todo bien.

Por desgracia la impresora del escáner no funcionaba bien así que sólo tenemos algunas fotos que hizo txema con el móvil, directamente de la pantalla, que no se ven demasiado bien. Veremos si se puede rescatar algo.

Y van tres…

Ya han pasado tres años desde que llegamos a este país. Con 4 maletas y una semana de reserva en un hotel. Optimistas que éramos.

Teníamos la sana intención de pasar aquí unos años, trabajar al menos uno o dos, aprender inglés de manera que no tengamos que preocuparnos por ello nunca más, cambiar de aires y tener una experiencia distinta.

He de decir que hemos cumplido con todo. Y más. Nuestro día a día ganó en tranquilidad. Ya no sé lo que es vivir estresada todo el día.

La aventura incluyó un par de cambios de vivienda in extremis, un curso de inglés intensivo, la búsqueda de trabajo y el lidiar con papeleo vario del pintoresco sistema irlandés. Una vez instalados, y gracias a las nuevas tecnologías, empezamos a tener vida social. Eso nos ha hecho desde entonces la vida mucho más fácil.

Aquel día que nos aventuramos a dejarlo todo, encontramos un periódico en nuestro asiento del avión de ryanair que nos trajo hasta aquí. Cada año recuerdo nuestro horóscopo de ese periódico:

What do you want to do? look at live or live it! […] Things will never be the same again so enjoy the change. Don’t panic, […]

decidimos guardar el periódico y disfrutar del cambio, ahora lo de «no panicar» fue más difícil 😀

Y con todos los objetivos más o menos cumplidos, habrá que hacer un pensamiento y volver. De momento iremos haciendo el pensamiento, que aunque no tengo ninguna intención de quedarme aquí para siempre, tampoco hay niguna prisa por volver.

Pragmática

No nací creyente, como no nací informática.

Con los años, cuando me planteé mi futuro laboral y tuve que elegir me volví informática.

Creyente… no me lo he planteado. Tengo cosas mejores en las que perder mi tiempo.

Empezamos otro año

Nunca he sido muy dada a plantearme si este último año me ha ido bien, si el siguiente será mejor o si todo lo contrario. La revisión vital la hago en septiembre con el comienzo del curso escolar, y tampoco me entretengo demasiado. En general, no me quejo.

Sin embargo, este fin de año me han hecho darme cuenta de que no hago propósitos de año nuevo. ¿Soy un bicho raro? No, no contestéis, era una pregunta retórica. Voy a unirme a la comunidad y proponerme algo para este año.

No tengo costumbre así que va a ser duro. Podría apuntarme a los típicos: dejar de fumar, hacer dieta,  aprender inglés… pero nunca he fumado, tengo una figura envidiable y con el inglés que ya sé me basta (Pues sí, tengo abuela :))

Pongamos como opción 1 reaprender francés. A menos que haya algún curso intensivo que empiece en septiembre, que dure un mes y no tenga mal horario… Nunca se sabe, pero va a ser que no. Opción 2… apuntarme a un gimnasio. Esto se puede hacer, se trata de ir y pagar. Pero apuntarme para no ir es tontería. Y sé que no voy a ir así que lo cambiaré por la Opción 3: hacer ejercicio con la wii. Esto es más factible al menos por un tiempo limitado.

Luego están los propósitos inocentes con uno mismo, ser más paciente, tomármelo todo con más calma… cosas que queda bien decirlas pero que no estoy dispuesta a cambiar. Al menos voluntariamente. Si supiera ser más paciente o menos  estresada ya lo sería. Estas cosas se cambian con el tiempo, no con proponérselo.

Los inocentes en general, que entran más en el cajón de los buenos deseos: salud, que me toque la lotería, etc.

Y por último los imposibles, tener unas vacaciones de 6 meses y trabajar los otros 6, una casa en l’Empordá, viajar como y cuando se me antoje, un sí señor con las patas verdes…

¿Qué le pido al año nuevo? pues los últimos 2 grupos ¡Puestos a pedir!
¿Cuáles son mis propositos del 2009? Pues siendo realistas, me quedo con la opción 3, hacer ejercicio con la wii, al menos 2 meses.

Pues eso ¡Feliz 2009!

Y ya que estamos puestos, que se cumplan vuestros propósitos de año nuevo, por imposibles que sean.