Energías renovadas

Aquél que dijo lo de “volver de vacaciones con energías renovadas” es que no hacía el mismo tipo de vacaciones que nosotros, claramente.

Y es que, después de pasar una semana en Barcelona yendo de un lado para otro y otra semana en Portugal todo el día piscineando y castigando el hígado y el estómago, de energía no nos queda mucha.

En Port Aventura nos llovió, esa es nuestra suerte. Al menos la lluvia nos proporcionó un bonito doble arco iris perfectamente alineado con el arco principal de la Shambhala, que, cosas de la vida, me pilló haciendo cola para subir al Angry Bacon y sin la cámara conmigo. Así que triste foto con el móvil para inmortalizar el momento, ains:

Sí, hay un segundo arco iris a la izquierda del que se ve, si te esfuerzas mucho puedes llegar a imaginártelo

Por cierto, ambas montañas rusas im-presionantes.

Lo de Portugal fue más relajado, la verdad, pero pasarnos todos los días jugando a juegos de mesa hasta altas horas de la noche tampoco ayuda a lo de la renovación de la energía que decíamos. Eso sí, cómo nos reímos!

La obsesión de este año, como la de todos los que vamos a Portugal, han sido los pasteles de nata (Natas para los amigos), que desaparecían de la nevera a una velocidad pasmosa. Tal ha sido la obsesión que el domingo, ya de vuelta, fuimos a comer al Avoca y allí estaban esperándonos:

natas obsession
Naturalmente las tuvimos que probar, para comparar (por la ciencia!) y llegamos a la conclusión de que el hojaldre de Avoca es mucho mejor que el de Pingo Doce, pero el relleno no era tan sabroso; la búsqueda de la nata perfecta continúa…

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